martes, 17 de septiembre de 2019

Responsables por nuestro país


Romanos 9:1-3 - “Verdad digo en Cristo, no miento, y mi conciencia me da testimonio en el Espíritu Santo, que tengo gran tristeza y continuo dolor en mi corazón. Porque deseara yo mismo ser anatema, separado de Cristo, por amor a mis hermanos, los que son mis parientes según la carne”

Se aproximan las fiestas patrias. Una de mis fechas favoritas. Me encanta el tiempo en familia, el aire que se respira en estas fechas, la comida típica, los juegos típicos y todo lo que eso conlleva.

Esto es solo una de las cosas que me hacen amar mi país. Amo Chile, amo sus paisajes y nuestra cultura. Pero al llegar al evangelio, me hace dar cuenta que tengo una responsabilidad con mis compatriotas. Esa misma responsabilidad que sentía el apóstol Pablo.

Es claro que Pablo está profundamente conmovido al dictar estas palabras. La pena de su corazón es grande en su intensidad y profunda en su naturaleza.

Sus compatriotas podrían fácilmente llegar a pensar: “Pablo nos odia”. Pero nada podrían estar más lejos de la verdad. Esto explica por qué Pablo consideraba necesario declarar que la incredulidad y consecuente rechazo de Israel eran para él realmente una gran aflicción. Pablo ama a sus compatriotas verdadera y profundamente.

Su tristeza es semejante a la de Dios. Pablo se preocupaba tanto por el bienestar del pueblo de Dios que estaría dispuesto aún a sacrificar su propia bendición si con ello pudiera lograr que Israel se arrepintiera y regresara a Dios.

Como chilenos, amantes de nuestro país, deberíamos tener ese corazón que tuvo Pablo. Deberíamos amar tanto a nuestro país que deberíamos dar nuestra vida por esa causa. Esa causa que requiere que todos nuestros compatriotas puedan venir al conocimiento de la verdad.

¿Cómo poder lograr eso? ¿Qué características había en Pablo que le llevó a tener ese amor tan grande por su pueblo?

1. Pablo vio que su país estaba sin Cristo.

Pablo pasó del gozo del capítulo 8 al lamento en el capítulo 9.
- Al ver a Cristo se regocijó
- Al ver a su país lloró.

En el capítulo 8 encontramos varios contrastes a la luz de lo que nos dice en los primeros versículos del capítulo 9. Encontramos:

- Que su país (como el nuestro) estaba condenado (8:1)
- Su país (como el nuestro) no tenía el Espíritu Santo morando en ellos (8:9)
- Su país (como el nuestro) no eran guiados por el Espíritu Santo (8:14).
- Su país (como el nuestro) no podían clamar “Abba Padre” (8:15)
- Su país (como el nuestro) no tenían esperanza en medio de tribulación (8:18).
- Su país (como el nuestro) no tenían la promesa de que todas las cosas les ayudarían a bien (8:28).
- Su país (como el nuestro) no tenían esperanza de que serían glorificados (8:30).
- Su país (como el nuestro) no tenían la victoria garantizada (8:37).

Es en este contexto en que Pablo luego de meditar en el gozo, la esperanza y la guía del Espíritu en el capítulo 8, se entristece y angustia por su pueblo que no puede vivir tales bendiciones y pronuncia las palabras del capítulo 9.

2. Pablo vio la urgencia de predicar a Cristo en su país

Israel era un país muy religioso, tal como lo es el nuestro. Veamos lo que nos dicen los versículos 4 y 5:

- Eran la adopción. Eso significaba que eran el pueblo escogido.
- La gloria. Esa gloria de Dios que habitó en el tabernáculo que estaba en medio de Israel.
- El pacto. Había varios pactos que Dios había hecho con hombres israelitas.

No es suficiente que tengan una cultura religiosa, es necesario que tengan a Cristo en sus corazones. Y eso es lo que muestra el capítulo 10:1-3. Pablo oraba por su país para salvación (v.1). Implícitamente estaba orando para que más personas prediquen de Cristo. ¿Por qué?
- Porque tenían celo de Dios, pero no eran suficiente (v.2)
- Porque establecieron su propia justicia (v.3)

¿Vemos la urgencia que hay nuestro país? Nuestro país está lleno de religiosidad y de un celo de Dios pero que no alcanza. Seamos responsables como creyentes de nuestro país: oremos, sintamos tristeza, y prediquemos las buenas nuevas.

En nuestro país, según una encuesta realizada el año 2015 hay un 52% de personas que se declaran católicos, y un 30% que se declara que no es simpatizante de ninguna religión y/o iglesia.

Además, este año hubo aproximadamente 250 mil personas que asistieron a la fiesta de la tirana y el año pasado llegaron cerca de un millón de personas a la peregrinación de la virgen de Lo vasquez.

¿Hay necesidad en Chile? Por supuesto, muchísima. Seamos responsables con nuestro país.

Por Jorge Muñoz

jueves, 12 de septiembre de 2019

¿Estoy verdaderamente enamorado?

Hoy es muy común decir entre los jóvenes “Siento que me estoy enamorando”, “creo estar enamorado”, pero ¿Qué quiere decir esto?, ¿Cómo saber si lo que siento es verdaderamente enamoramiento? 

Partamos de la base de lo que significa la palabra amor. Según nuestro diccionario, amor se define como “una fuerte afección hacia otro individuo”. La verdad es que esta definición no nos dice mucho, ni tampoco nos aclara la verdad del enamoramiento, pero al indagar en la Biblia veremos que nos habla muchísimo de este asunto, ya que en ella la palabra amor, amado y ama, aparecen más de 700 veces en toda su extensión. Observemos algunos pasajes de la biblia y su importancia en torno a este tema: 

Romanos 5.8 “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros”. El verdadero amor es incondicional (no se basa en condiciones que impongamos o exijamos en otro). 

Jeremías 31.3 “Jehová se manifestó a mí hace ya mucho tiempo, diciendo: Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia”. El amor que Dios manifiesta es eterno, por tanto, el verdadero amor requiere de compromiso y fidelidad. 

Gálatas 2.20 “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí”. El amor verdadero es sacrificial, es decir, no se basa en mis emociones o en cómo me sienta, sino en estar dispuesto a una entrega total. 

Romanos 8.35 “¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?” El amor de Dios es indestructible, por lo tanto, el verdadero amor es perdurable. No es limitado por las situaciones, sino un compromiso genuino y real. 

1° Juan 3.16 “En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos”. El amor de Dios suple mis necesidades, por tanto, yo puedo suplir las necesidades de otros. El verdadero amor se centra en las necesidades del otro y no en cuánto me complace o en cuanto cumple con mis deseos. 

El verdadero amor es mucho más que un sentimiento, involucra sacrificio, compromiso y fidelidad. Podrás sentirte atraído por alguien, pero la atracción no significa que ames o te estés enamorando de esa persona. Esta fase no es “enamoramiento”, sino que le llamaremos “Deslumbramiento” (Es sentirte atraído por la persona y por las cosas que te hacen sentir bien). 

Esta etapa se basa en las cosas que buscamos o queremos encontrar en otro (satisfacción personal) Es una etapa es donde te vez enfrentado a hacer el bien o el mal (Podrás ser tentado), y si no te cuidas guardando tu corazón, podrías ver afectada tu pureza. 

Jamás debes decir “Te amo” en esta etapa. Esas palabras deben estar reservadas para tu futuro/a cónyuge. 

Como podrás ver, según la palabra de Dios, el enamoramiento hacia una persona del sexo opuesto basado en el amor real, debe expresarse y aplicarse únicamente en la relación matrimonial. Ahora te invito a meditar en estos principios y responder, ¿Estoy preparado/a para entregar el verdadero amor a la persona con quién me casaré? ¿Estoy preparado para amar como la biblia me enseña que debo amar?

Por Mauricio Pérez

lunes, 9 de septiembre de 2019

Consejos para jóvenes solteros

Muchos diabéticos hoy en día están comiendo alimentos con altas dosis de azucares sin importar las consecuencias que esos alimentos traerán a su salud, pero una vez que se ven afectados gravemente y deben pasar por diferentes cirugías y tratamientos, recién en esas circunstancias comienzan a tomar el peso de haber atentado contra sus propias vidas por causa de malas decisiones que pudieron evitar.

La realidad de muchos diabéticos irresponsables no es muy diferente a los jóvenes que hoy en día están cayendo en el pecado sexual por no mirar más allá para ver las consecuencias horribles que este pecado podría dejarles en sus vidas y en las vidas de otros. 

Espero en Dios que esta lista de consejos pueda ser tomada con mucha seriedad por cada joven que desea firmemente agradar a Dios en cuanto a la pureza sexual y esperar lo que sea necesario para comenzar una relación con la persona que realmente Dios tiene preparada para su vida. 

Recordemos algunas verdades antes: 
  1. El sexo es perfectamente bueno en sí mismo. Es bueno debido a que Dios es bueno. Génesis 2.23-24
  2. Cuando un casado siente un impulso sexual, es un llamado a estar íntimamente con su esposa, pero cuando un soltero siente un impulso sexual, no es un llamado a las relaciones sexuales antes del matrimonio, es un llamado a una fuerte comunión con Dios en su palabra y oración. Salmo 119.15-16
  3. Si no tratas este asunto a tiempo. Todos los hábitos de impureza sexual que tienes siendo un soltero desembocarán en tu matrimonio y lo destruirán. Colosenses 3.5-6
  4. La pornografía y la masturbación son egocéntricas por definición. Son pecados sexuales progresivos, que corrompen tu mente, debilitan tu conciencia, te conducen al aislamiento y a la culpabilidad. Proverbios 27.20
Consejos prácticos:
  1. Pide ayuda, porque hay solución. Haz a un lado tu orgullo y vergüenza, y humíllate. Rinde cuentas a tu Pastor, lider de jóvenes o a un amigo maduro en la fe, pero siempre recuerda que la rendición de cuentas mayor debe ser a Dios. Si eres una señorita, rinde cuentas a una mujer madura en la fe de tu iglesia o a una amiga que cumpla con las mismas características. Tito 2.3-8
  2. Escoge con prudencia a tus amigos, pasa tiempo con ellos y evita a “Amigos” que te conduzcan a pecar. Mis mejores amigos son creyentes. 1 Corintios 15.33 - Proverbios 13.20 – 2 Timoteo 3.4-5
  3. Si eres un discípulo de Jesús, solo sal a citas con una discípula comprometida y viceversa. 2 Corintios 6.14 
  4. Recuerda que la persona con la que tienes la cita es tu hermana o tu hermano en Cristo. 1 Timoteo 5.2
  5. Prefiere las citas en grupo, no a solas.
  6. Dedíquense a hablar, no a tocar; conversación y no contacto.
  7. Evita las relaciones que se muevan con demasiada rapidez, y la intimidad instantánea.
  8. En la cita no dejes tiempos vacíos.
  9. Nunca estén solos en un lugar en privado.
  10. Continúa rindiendo cuentas de tus relaciones.
  11. Recuerda que Dios está observándote. Jeremías 16.17 
  12. No hagas con la persona que has salido nada que no quisieras que hiciera después otra persona con tu futura(o) esposa(o).
  13. No son necesarias las citas prolongadas sin el plan a corto o mediano plazo del matrimonio. 

Si eres uno (a) de los que está cometiendo pecado sexual y quieres comenzar a practicar esta lista, quiero recordarte que, ¡Hay perdón, restauración y victoria para ti! Como también lo hubo para mi. 

1 Juan 1.9 "Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad."

1 Corintios 10.13 "No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar."

Libros recomendados: El principio de la pureza de Randy Alcorn – Limpia tu mente de Tim Challies. 

Por John Moncada

jueves, 5 de septiembre de 2019

¿Cómo se debe orar?



La selva de la amazona se está quemando, está siendo consumida por el fuego. Esto ha causado gran repercusión en el mundo porque la selva amazónica es denominada “el pulmón del mundo” el 20% de la producción de oxígeno proviene de esa selva. Sin duda, esto es muy importante, sin embargo, así como el aire es imprescindible para vivir, la oración es imprescindible para la vida cristiana. ¡Es el aire que respiramos! Necesitamos orar, necesitamos aprender a orar BIEN, y ser constante en orar hermano. Porque un cristiano que no ora, es un cristiano muerto espiritualmente.

Sé que como joven en muchas situaciones no deseamos orar, incluso muchas veces queremos orar, pero las distracciones son grandes en nuestra vida. Hoy tenemos todo para distraernos (Instagram, Netflix, juegos, etc.), sin embargo, necesitamos volver a la importancia de la oración para permanecer en comunión con Dios en oración. Para Jesús, la oración fue de vital importancia (Lc. 11:1), Él estaba muy ocupado, pero tomaba tiempos aparte para dedicarse a orar. Si queremos experimentar ciertamente la oración, debemos ver cómo Jesús oró, qué cosas son las que Él conversaba con su Padre que lo hacían volver una y otra vez, deseando estar en oración. Según Lucas 11:2-4:

Cuando oréis… Jesús nos aclara que las palabras que dirá a continuación son un modelo a seguir, no una repetición. La repetición del Padrenuestro no es un botón activador de Dios (ni mucho menos el Ave María).

Padre nuestro que estás en los cielos – Nos habla acerca de nuestra comunión y herederos como hijos de Dios. Estamos y podemos estar en comunión con el Señor, porque ahora somos sus hijos. Nuestra cercanía con Dios comienza en saber que Él es nuestro Padre y que desea escucharnos decir las peticiones, los deseos, las aflicciones y el gozo de nuestro corazón, aunque Él ya sepa que es lo que hay dentro de nosotros. Bill Moyers, secretario de prensa del presidente Lyndon Johnson, estaba dando gracias por los alimentos durante un almuerzo del personal, y el presidente le gritó: “¡Habla alto, Bill! ¡No te oigo nada!” Moyers cortésmente le replicó: “No me estaba dirigiendo a usted, señor presidente”. Es bueno recordar que cuando oramos, estamos hablando con Dios.

Santificado sea tu nombre – ¿Qué debe ser nuestra principal búsqueda al orar? Es que el Nombre de Jesús reciba la completa gloria por quién es Él. Si estamos leyendo la Biblia sabremos muy fácilmente qué le da gloria a Dios, y esto se alineará en la oración con nuestras peticiones y deseos, siendo algunos intensificados y otros rechazados. Es imposible separar la oración de la Palabra de Dios (Jn. 15:7). Cuando oramos al Señor, buscamos que su Nombre se lleve toda la gloria.

Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra – Bien se ha dicho que el propósito de la oración no es lograr que la voluntad humana se haga en el cielo, sino que la voluntad de Dios se haga en la tierra. Cuando pedimos que el Señor traiga su reino, pedimos que cada día más veamos su gobierno sobre los corazones de los hombres, que veamos su voluntad hacerse en nuestra iglesia y aún más importante, en nuestra propia vida.

El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy – Esta frase significa pedir al Señor por provisión física. Pan, habla de las necesidades que podemos tener cada día sobre nosotros, sea esta: salud, dinero, alimento, hogar, etc. En otras palabras, todo lo que sea necesario para sostener la vida física.

Y perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todos los que nos deben – Perdonar, es parte de nuestra oración. Un corazón no perdonador, difícilmente podrá perdonar a otros. Esta frase puede traducirse como: “Perdona mi pecado Señor, para que yo pueda perdonar a otros”.

Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal – En esta, la sustancia última que nuestra oración debe tener. Buscamos que el Señor nos dé la victoria sobre el pecado que esté luchando hermano. Pedimos ayuda al Señor para no meternos en situaciones pecaminosas, sino evitarlas al máximo posible. Sabemos que seremos tentados y debemos pedir al Señor su gracia transformadora para no caer en ella.

¡Entreguémonos a la oración diaria y constante con nuestro Dios!

Por Fabián Maturana



lunes, 2 de septiembre de 2019

Viviendo diferente en este mundo


Muchas veces los jóvenes cristianos enfrentan diversas críticas por su comportamiento tanto en sus casa, en sus iglesias y principalmente en el mundo. Como pastor y joven, he tenido diversas luchas para mantener mi testimonio integro y sé que no solo yo estoy luchando en vivir de forma integra en un mundo que va en dirección opuesta a lo que a Dios le agrada.
Ahora, quiero mostrarte algunas lecciones que he aprendido y quiero animarte a vivir de forma diferente en este mundo siguiendo los siguientes principios.


1.      Vive por principios, no por emociones
El problema con las emociones es que siempre cambian. No vivimos como cristianos por nuestras emociones, y si lo hacemos, es muy fácil desanimarse y volver al antiguo estilo de vida del mundo. Nuestras emociones se ven afectadas por lo que otros opinan de mi, por como yo interpreto mi contexto y circunstancias, por lo que es muy difícil encontrar firmeza para vivir en este mundo si tenemos como base lo que sentimos, ya que nuestras emociones no son confiables, ni podemos saber bien si son verdaderas (Jeremías 17:9-10).
Pero, es muy diferente si aprendemos a vivir por lo que Dios dice a través de Su palabra. La palabra de Dios no cambia, los pensamientos de Dios no cambian, su voluntad no cambia. Él es el mismo ayer, hoy y por siempre (Hebreos 13:8) Nuestras convicciones surgen al entender lo que Dios quiere para mi vida, y decido vivir de acuerdo al plan superior que Dios tiene en mi vida y así comprobar que Su voluntad siempre es buena, agradable y perfecta (Romanos 12:2) Por lo mismo joven, vive por principios y no por tus emociones.



2.      Vive desarrollando buenos hábitos
Casi todos los hábitos permanentes que desarrollas en tu vida se forman en la juventud. ¿Qué hábitos tienes que honran al Señor? ¿Cuántos le deshonran? Una vez escuché que como cristianos hay 5 hábitos que nos ayudan a crecer y glorificar a Dios y son: 1) Leer la Biblia; 2) Orar; 3) Congregarte en una iglesia de sana doctrina; 4) Testificar o compartir la fe con los inconversos y 5) Dar a la obra.
Pienso que esos 5 hábitos son buenos, pero no son los únicos que podemos desarrollar, también hay muy buenos hábitos como llegar a la hora (Efesios 5:15-16), no hacer las cosas a última hora (Proverbios 6:6-9), ser cortés o amable con todos (Filipenses 4:5), ser fiel y enseñable (2 Timoteo 2:2), tener iniciativa, y podría seguir mencionando varios que te ayudarán a formar carácter piadoso para enfrentar este mundo. Recuerda, tus acciones hablan más fuerte de quién eres que tus palabras.


3.      Vive desarrollando buenas amistades
Hay un dicho popular que dice “dime con quién andas y te diré quién eres”, y hablando de forma honesta, las amistades son demasiado importantes como para escogerlas mal. La Biblia menciona lo nocivo de tener malas amistades (1 Corintios 15:33) Quizás no puedes evitar tener amigos incrédulos, pero no tengas de mejores amigos a incrédulos (2 Corintios 6:14, Amós 3:3) Las amistades o te edificarán o te destruirán. Desarrolla el buen hábito de buscar dentro de la iglesia amigos, primero busca tu ser un amigo para otro, pero sé también un amigo que sea de bendición y edificación. Mi pastor siempre dice que atraemos lo que somos. Si somos hijos de Dios buscando agradar y glorificar a Dios en este mundo, atraeremos a gente como nosotros. Te animo a vivir desarrollando buenas amistades.

¡Si sigues estos consejos, magnificarás a Cristo andando como es digno de un hijo de Dios en medio de este mundo contaminado por el pecado!

Por Francisco Barra

viernes, 16 de septiembre de 2016

Eligiendo la mejor parte: Mi tiempo a solas con Dios

Es importante hacer todo lo posible para agradar a Dios: Quizás tocando algún instrumento, quizás enseñando en la iglesia a un grupo pequeño, quizás ayudando a los necesitados, quizás haciendo “algo”, lo que sea para Dios. Pero, ¿Cuántos de nosotros consideramos que el pasar tiempo a solas con Dios también es adorar a Dios? ¡Esa es la mejor parte, de hecho, es la primera parte!
“Aconteció que yendo de camino, entró en una aldea; y una mujer llamada Marta le recibió en su casa. Esta tenía una hermana que se llamaba María, la cual, sentándose a los pies de Jesús, oía su palabra. Pero Marta se preocupaba con muchos quehaceres, y acercándose, dijo: Señor, ¿no te da cuidado que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues, que me ayude. Respondiendo Jesús, le dijo: Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas. Pero sólo una cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada.” (Lucas 10:38-42)

Siempre se pone en contraste a Marta y María diciendo que un creyente debe tomar una decisión:
  1. O Ser un trabajador como Marta
  2. O ser un adorador como María
Pero es obvio que Dios quiere que decidamos ser cómo Marta en su trabajo, pero antes de hacer cosas para Dios, debemos pasar tiempo con Él como María. Debemos tener un equilibrio en nuestra forma de vivir.

“Es cierto que es ideal el servir a Jesús, pero lo que hacemos con Jesús es más importante que lo que hacemos para Jesús.” – Warren Wiersbe

No se trata de una situación de lo uno o lo otro, sino de balance en nuestra vida espiritual.
Pocas cosas hacen tanto daño a la vida cristiana como tratar de trabajar por Cristo sin dedicar tiempo para tener comunión con él. Debemos recordar lo que dijo Jesús, que “Separados de mí, nada podéis hacer” (Juan 15:5)

El problema de Marta no era que tenía demasiado trabajo, sino que ella permitió que su trabajo la distrajera y la fastidiara de su prioridad: Pasar tiempo con Jesús.
La clave es tener las prioridades en su lugar:
  1. Jesús primero
  2. Otros segundo
  3. Nosotros al último.
Es de vital importancia que pasemos tiempo “a los pies de Jesús” todos los días, permitiéndole que nos diga sus Palabras. A menos que nos encontremos con Cristo todos los días personalmente y en privado, pronto acabaremos como Marta: atareados pero no bendecidos

¿Qué harás tu? ¿Tomarás la mejor parte cada día? Te  animo a tomar tiempo a diario con Dios

por Francisco Barra

martes, 6 de septiembre de 2016

¿Cómo puedo dejar la pornografía?

En nuestros días conseguir pornografía es mucho más fácil de lo que fue hace 20 años atrás. Hoy, con solo prender el televisor a ciertas horas de la noche, o buscando por internet desde tu computador o celular, puedes tener acceso a material pornográfico gratuito. 

En mi temprana edad de 20 años he visto como jóvenes, hombres de Dios, familias, parejas, etc. Son destruidas por esta causa. Es por eso que considero necesario escribir este artículo concerniente a este tema. El pecado de mirar y deleitarse fantasiosamente en el sexo afecta de manera considerable a la juventud. Según un estudio serio hecho en Norteamérica, el 85% de los jóvenes varones y un 50% de mujeres jóvenes ven pornografía mensualmente. 

Comúnmente podríamos pensar que entre todos los pecados sexuales que podremos encontrar, la pornografía es inofensiva, pero déjame decirte que será algo que te irá consumiendo más y más. Partes con poco, pero terminas con mucho, te darás cuenta que solo mirar no es suficiente, y empezarás a buscar nuevas experiencias que logren satisfacer tus deseos sexuales. 

Si tú estás luchando con la pornografía, o quieres prevenirte en cuanto a este tema. Hoy quiero hablar del costo, el problema y la solución a este pecado.

1.- El costo de tu vida

Un costo eterno para tu vida. Si tú anhelo es seguir mirando y satisfaciendo desenfrenadamente tus deseos sexuales, tienes toda la razón para preocuparte del estado de tu alma. Sería bueno hacerte la siguiente pregunta ¿amo tanto la pornografía como para ir al infierno por ella? Si es así, deja de anhelarla ahora mismo. Si vas a los pies de la pornografía tratando de llenar tu corazón, cuando dejes de mirar te darás cuenta que ese vacío es aún más grande. No te engañes, te está destruyendo poco a poco, y cada vez te irá gobernando más, tu tiempo, tus pensamientos, tu dinero, etc. Todo estará gobernado por la pornografía.

Siendo cristiano, no hay peor lugar que estar fuera de la voluntad de Dios. Entiende que el precio de tu salvación ha sido alto, Cristo tuvo que morir y derramar Su sangre para salvarte de ese pecado ¿cómo podríamos menospreciar la sangre de nuestro Salvador?

2.- El corazón del problema

El corazón del problema, es un problema del corazón. Podríamos pensar que la situación en la que nos encontramos es la que nos hace ir corriendo a mirar pornografía, pero no es así. Es un problema del corazón. Lo anhelamos. Queremos satisfacer a como de lugar ese deseo carnal que hay en nuestro corazón. Es que no anhelamos con todo nuestro corazón ir hacia Cristo, le hemos reemplazado buscando este deleite que creemos es mejor que cualquier cosa. Idolatramos la sexualidad fuera del plan de Dios, hemos rechazado la santidad. Nuestro corazón no está gobernado por Dios, sino por el sexo. 

En nuestro corazón hay un ídolo: el sexo. Lo que logra satisfacer ese ídolo es la pornografía. Puedes ir y mirar todo lo que quieres en la soledad de tu habitación, solo necesitas un celular o un computador y una buena conexión a internet. Incluso muchos, solo necesitan tiempo a solas y dejarán rodar su imaginación con pensamientos sexuales. Son esclavos de lo que su cuerpo pide. Si tú te siente esclavizado por este pecado, y sientes que no puedes más, déjame decirte que hay solo una persona que puede librarte: Cristo Jesús.

3.- Cristo, la verdadera solución

"Mirad a mí, y sed salvos ..." Isaías 45:22

Si crees que nada te podrá liberar de la esclavitud de la pornografía, si has intentado método tras método y has fallado, no te ofreceré solo un método efectivo, quiero mostrarte la única forma que puedes vencer la pornografía. Esa victoria se encuentra en Jesucristo, medita en las primeras tres palabras del versículo que coloqué más arriba "Mirad a mí", Cristo quiere que veas a Él, y te animo a hacerlo ¡Mira al Salvador! ¡Pon tus ojos en quien murió por tus pecados en la cruz! Mira a Cristo, solo Él te puede librar de ese pecado. Entrégale tu carga a Él, con un espíritu de confesión acerca de tu pecado. 

No hay pecado tan grande que la sangre de Cristo no haya pagado en esa cruz. Tú no has acabado con la paciencia y la gracia de Dios, pero por favor ¡Mira a Cristo!  No te olvides que eres un vencedor, pero no en tus fuerzas, sino en Cristo. Quizás te preguntes ¿es así de fácil? La verdad es que sí. Busca a Cristo con todas tus fuerzas, Él te dará la gracia que necesitas para vencer.

"Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó." Romanos 8:37

por Fabián Maturana