domingo, 7 de agosto de 2016

Glorificando a Dios en la prueba

“Pero si alguno padece como cristiano, no se avergüence, sino glorifique a Dios por ello.” 1 Pedro 4:16

¿En verdad hacemos caso a lo que Pedro nos enseña en su primera carta?, ¿estamos glorificando a Dios cuando padecemos angustia o aflicción y hasta persecución por el mundo? ¿Pensamos o recordamos acaso de buscar en su palabra refugio o dirección en lo que debemos hacer?


Al poco tiempo de rendir mi vida a Cristo, tuve la experiencia de sufrir por Su nombre, rápidamente comencé a perder amigos, algunos me dañaron e hicieron cosas para desprestigiarme, tuve temor de perder el trabajo, caí en frustración, desanimo, temor, soledad, tristeza, ira. Pero una persona muy amada (sin duda un instrumento de Dios) me animo a leer 1° Pedro 2: 11 – 25, el cual habla acerca de los padecimientos que sufrimos como cristianos, y el versículo clave que más tocó mi corazón en ese momento, fue el versículo 20; que habla acerca de qué gloria es, si soportamos ser ofendidos cuando pecamos, pues para Dios es más aceptado soportar la ofensa habiendo hecho lo bueno. “Pues ¿qué gloria es, si pecando sois abofeteados, y lo soportáis? Mas si haciendo lo bueno sufrís, y lo soportáis, esto ciertamente es aprobado delante de Dios.” Comprendí que había pecado por tratar de ser autosuficiente, en creer que sola podría con este sufrimiento y no haber llevado mi aflicción a Cristo, en ese momento me sentí avergonzada y arrepentida por haber faltado mi fe y entonces comencé a confesarme con Dios. 


Yo sé que muchos de ustedes, por no decir tal vez todos, han pasado por algo parecido, en el trabajo, con los amigos y hasta tu misma familia, muchas personas, comienzan a alejarse de ti y hasta podrías entrar en conflicto con algunos al declararte una persona cristiana, y querer hacer lo correcto y agradable a los ojos de Dios y no al de los hombres, 1°Pedro 4:4 “A estos les parece cosa extraña que vosotros no corráis con ellos en el mismo desenfreno de disolución, y os ultrajan;…”



Dios nos llama a ser siervos para Él, y una parte de servir y seguir a Cristo es sufrir por causa de Su nombre, aun si es nuestra propia familia quien nos desprecia; 1 Pedro 2 :21 “Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas;” ... reconoce que no tienes las fuerzas ni la sabiduría para salir tu solo del problema, deja tu orgullo y autosuficiencia de lado y se sincero con Dios, busca su dirección y consejo, si no sabes cómo buscar y en qué lugar de tu biblia, acércate a un hermano (a) que sea más maduro (a) en la fe y que te ayude bíblicamente a cómo encontrar la voluntad de Dios en ese problema. Tienes el privilegio de tener una relación directa con Dios por medio de Jesucristo, el mismo nos dejó ejemplo de cómo tener esa relación personal con el Padre; ora y búscale en todo tiempo, no olvides que Él está atento a tu clamor. (1 Crónicas 16:11, Sal 145:18-19, Isaías 26:3)

Mantén el control de tu emoción frente a la aflicción, no dejes que tu testimonio sea sacudido por las ofensas, no cedas ante la tentación. 2 Timoteo 1:7 “Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.”
Sométete a Dios en tu sufrimiento y no devuelvas el mal por mal 1 Pedro 4:19 "De modo que los que padecen según la voluntad de Dios, encomienden sus almas al fiel Creador y hagan el bien." D
emuestra amor hacia otros que están pasando lo mismo o peor que tú, sirviéndoles (una muy sabia amiga siempre dice que una forma de olvidarte de tus problemas o sufrimientos es involucrarte en la vida de otras personas), esto te puede ayudar a mantenerte firme y a no caer en tentación. Deja esa mochila cargada y pesada que tú no puedes llevar a los pies del Señor, cree y confía en Él 1 Pedro 5:7 “Echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros.”


Sabemos que por el hecho de ser hijos de Dios no habrá una eliminación del sufrimiento en nuestras vidas, es mas, es parte del crecimiento espiritual y de identificación con Cristo, en algún momento seremos perseguidos por su nombre, en Juan 15:20 Cristo les dijo a sus discípulos “El siervo no es mayor que su señor. Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán;” y otra vez Cristo nos dice: “En el mundo tendréis aflicción ..." (Juan 16:33b), pero cuanto trabajo nos cuesta creer y confiar en la segunda parte de este versículo: “…pero confiad, yo he vencido al mundo.”

¿Cómo reaccionamos frente a este sufrimiento?
Tenemos la costumbre de angustiarnos, desanimarnos, hasta sentirnos ofendidos, en soledad, dejamos que la carne actué mas en nuestra vida que el mismo Espíritu de Dios, yo me equivoqué dejándola actuar, y no busqué primeramente el consejo ni la opinión de Dios en ese momento.

Hermano (a), te animo a sentirte y ser dichoso (a) por la prueba que estás pasando, a sacar provecho de esta difícil situación, yo sé que es difícil, yo misma he estado en esa situación, pero Dios es fiel a su palabra, Él nos dio de su Espíritu para que repose sobre nosotros. A quien están ofendiendo no es a ti, sino a Él, pero tú lo estás glorificando al participar de sus padecimientos y descansando tranquilamente en sus manos (1 Pedro 4:14) Entonces ¿cómo puedo glorificar a Dios en ese momento? Te dejo unos consejos de cómo puedes entregar todo en sus manos y glorificarlo en ese sufrimiento.
  1. Reconoce tu debilidad
  2. Medita en su palabra
  3. Busca el rostro de Dios
  4. Mantén dominio propio
  5. Encomienda la causa a Dios y obedece
  6. Ponte al servicio de otros

Alégrate y gózate de la prueba que estás pasando, pon en la balanza que pesa más en tu vida, si las aflicciones de este momento o la gloria que ha de venir con Cristo.


“Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse.” Romanos 8:18

por Francisca Márquez
Iglesia bautista Esperanza en Maipú, Santiago

viernes, 5 de agosto de 2016

Seguidores de Jesús

Si preguntamos a varias personas que significa seguir a Jesús, estoy seguro que recibiremos respuestas variadas, sin ir muy lejos, varios de los jóvenes dirán: ir a la iglesia, hacer devocional, tener amistades con creyentes, involucrarnos en la iglesia.
Muchos vemos este activismo como: Ser seguidor de Jesús. Sin darnos cuenta hemos encerrado a Jesús en unas cuantas prácticas piadosas y actividades dentro de nuestra organización. ¿Pero realmente, eso es seguir a Jesús? Haciendo estas cosas, ¿estamos realmente siendo seguidores de Cristo?
Si quieres saber qué significa ser seguidor de Jesús, te invito a examinar conmigo, en qué consiste esto.

Marcos 1:17 “Y les dijo Jesús: Venid en pos de mí,…”

En los tiempos de Jesús era normal que el discípulo escogiera quien sería su maestro, y lo seguía y se sometía voluntariamente a él para aprender todo lo que podía.
Muy por el contrario a la tradición y a la cultura, Jesús invitó a sus primeros discípulos para que lo sigan. Él llamó a los que él quería, pero esta no era solo una invitación para ayudarle en las cosas que iba a realizar, sino por el contrario era una invitación para que en el proceso vean Su gloria (Jn.1:14), Su carácter (Mt.11:29) y se enrolen en Su misión  (Jn.17:18). Pero para lograr lo último, los discípulos primero tenían que conocer a Jesús de manera personal.

A. Jesús dijo: VENID.

Estas palabras nos muestran la autoridad de Jesús al dar una orden y exigir obediencia al llamado que hace. ¿Quién puede tener esa autoridad sino solo Dios?.

Si hay algo que deberías tener en cuenta, es que jamás podremos conocer a Jesús con más profundidad a menos que estemos dispuestos a someternos a su autoridad.  Esto es determinante, porque implica asumir una relación y compromiso profundo con Jesús. Si Él es Dios, puede EXIGIRTE obediencia suprema. La pregunta que surge es ésta: ¿Crees que Jesús es digno de ser obedecido? ¿Consideras que Jesús tiene autoridad sobre todo y sobre tu vida?  De tu respuesta a esta pregunta,   dependerá si avanzas o te quedas, si eres transformado o solo adoptas una apariencia.

B. Jesús dice: QUE VAYAN EN POS DE ÉL

El ir en pos de él, consiste en seguirle. Esta invitación Jesús la hizo hace más de 2,000 años a 4 hombres que eran pescadores. Él quería que le sigan, no como simples espectadores, sino para que le conozcan; no solo para que les enseñe a hacer, sino para lleguen a ser como El.  

Por encima de estar pensando en actividades, Jesús estaba interesado en que se le conozca más a Él, esto es un llamado personal. Jesús quería involucrarse en la vida de ellos, y eso es lo que quiere hacer en nuestras vidas. Estamos acostumbrados a hacer antes que ser, sin embargo Jesús primero nos llama a que seamos y después a que hagamos. El discipulado supone identificarse con la vida del Maestro, y vivir como Él vive.

¿Entonces qué tipo de llamado hace Jesús? ¿Por qué estos hombres decidieron seguirle? ¿Por qué tú deberías seguirle?

Seguramente hay muchas razones por las que tú deberías seguirle, pero en esta ocasión te daré solo 2 motivos: 
  1. Porque Él tiene autoridad y nos llama a obedecerle. Esto implica ponerlo primero en tu vida (antes que tus estudios, tu novia(o), tu trabajo, etc.) ¿Por qué? Simplemente porque Él es Dios.
  2. Para conocerle (Filipenses 3:10) y ser como El.
                                     Y tú…¿estás siendo un verdadero seguidor de Jesús?

                                                                  por César Moreno
                                        Iglesia bautista Buenas Nuevas en Chiclayo, Perú

miércoles, 3 de agosto de 2016

La oración

Andar como el anduvo


En 1ra de Juan 2:6 encontramos este versículo que debería ser la guía de cualquier creyente, especialmente de aquellos que en su vida buscan obedecer a aquel que se entregó por nuestros pecados. Juan nos dice: “el que dice que permanece en él, debe andar como el anduvo”.

Es deber imperioso de cada creyente estudiar la Palabra de Dios y estudiar la vida de Cristo en detalle; analizar su cosmovisión, sus intereses, sus respuestas, su actitud frente a los pecadores, etc. Pero hay un aspecto de su vida que nos debería llamar poderosamente la atención: Cristo, siendo Dios mismo, invirtió mucho tiempo en oración a su Padre celestial. Vemos en la Biblia que después de un día agotador de ministerio él se apartó a orar toda la noche. Vemos que antes que el sol saliera él ya estaba orando, buscando el rostro de Dios.

La pregunta que cabe es: si Cristo siendo Dios, conociendo de antemano la voluntad de Dios para su vida, sabiendo todas las cosas ¿Por qué oraba al Padre?
Edward Bounds nos dice en uno de sus libros sobre oración: “el Señor Jesucristo estuvo siempre ocupado en sus múltiples tareas y en las demandas de la gente, pero nunca estuvo demasiado ocupado como para no dedicar largas horas a la oración. Él llenaba sus días con la obra que su Padre le había encomendado, mientras que empleaba sus noches para orar a Dios. La fatigosa y extensa labor del día hacía que la noche de oración fuera imprescindible: la noche llena de oración hacía que el día de labor fuera victorioso”.

Cristo nunca vio la oración como a veces la vemos en nuestra vida: una obligación, como un ritual supersticioso que intenta cambiar la voluntad de Dios o doblegar su voluntad a la nuestra. Cristo vio la oración como la clave, la fuente de un ministerio victorioso. En Cristo había la necesidad de comunicar al Padre los eventos del día y buscar en Él la fuerza para continuar el ministerio.

Es vital que veamos en nuestra vida la necesidad que tenemos de hablar con Dios. Después de un día de ministerio, de frustraciones, de victorias, de penas y desafíos necesitamos hablar con aquel que nos puede entender, animar a seguir y consolar en los momentos difíciles. Y antes de empezar un día de desafíos ministeriales, laborales y familiares sabemos que podemos ir delante del Padre celestial que desea revelar su voluntad a nuestras vidas.

Por razones de mi trabajo secular he tenido la oportunidad de conocer la labor de los trabajadores sociales quienes buscan ayudar a la comunidad en sus diferentes necesidades, incluso muchas veces solo escuchando a la gente en sus dificultades. Al estar tan sumergidos en la comunidad muchas veces llegan a ver el lado más oscuro de la sociedad, sus problemas más terribles y sus vicios más decadentes. Entre estos profesionales existe la costumbre que, después de cada visita que hacen a algún hogar, deben conversar en forma confidencial con alguien sobre lo sucedido, no como chisme, sino para poder, en palabras de ellos, liberarse de la carga que significa trabajar con los problemas de otros. ¡Cuánto más el pastor, líder de jóvenes, el encargado de ministerio, la hermana que visita deben ir al Señor de los cielos y entregar a sus pies el peso de la obra!

Por supuesto que la oración no se limita a esto solamente, pero en si ya es una poderosa razón para continuar con más animo en el hábito de orar a nuestro Dios. No dejemos que el peso del ministerio nos aplaste, vayamos continuamente en oración delante de aquel que puede y quiere llevar nuestras cargas.

Edward Bounds dijo: “…estar demasiado ocupado para orar da lugar al caos del cristianismo”

por Andrés Huenulaf
Iglesia bíblica bautista de Lo Valledor, Santiago

martes, 2 de agosto de 2016

"Modestia" del Interior al Exterior

Como mujer, cuando oigo la palabra modestia, instantáneamente me pongo a la defensiva de mi estilo personal y mis estándares.  El estilo es muy personal y muchas veces se refleja en nosotras mismas. Nos definimos por nuestro estilo, y cuando hablamos de la modestia, hablamos de un tema muy personal.  Sin embargo si quiero ser honesta y real, no me gusta la modestia porque tengo que negarme a mi misma, a mis deseos, y a la carne para poder agradar a Dios.  Es una batalla que confrontaremos cada día.  Antes que leas este artículo, pídele a Dios que te ayude a morir a ti misma para glorificar a Él.

Hay dos pasajes en la Biblia que hablan de la modestia.

"Asimismo que las mujeres se atavíen de ropa decorosa, con pudor y modestia; no con peinado ostentoso, ni oro, ni perlas, ni vestidos costoso, sino con buenas obras, como corresponde a mujeres que profesan piedad." 1 Timoteo 2:9-10

"Vuestro atavío no sea el externo de peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos, sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios." 1 Pedro 3:3-4

1.- La modestia comienza en el corazón.

Cualquier charla de modestia tiene que comenzar con la actitud del corazón y el propósito de la modestia.  Los versículos en 1 Pedro dicen que nuestros adornos, lo que nos hace lindas, es el adorno del corazón.  La modestia comienza en el corazón, no con una falda larga adecuada ni un escote discreto; tiene que comenzar en el corazón y con una actitud piadosa. Si no estoy dispuesta de agradar a Dios con la ropa, todas las reglas en el mundo no valen nada.  Nuestro corazón tiene que ser sumiso a Dios en esta área.

Como mujeres cristianas, no debemos vestirnos modestamente para agradar al pastor, ni a la esposa del pastor.  No debemos vestirnos modestamente porque es popular hacerlo en la iglesia.  Nos vestimos modestamente para agradar a Dios. Si digo que soy una cristiana (la frase en 1 Timoteo, mujeres que profesan la piedad), la motivación de vestirme modestamente viene del amor de Dios y de mi compromiso con Dios.  La modestia debe ir junto a las buenas obras de una cristiana.  Nuestras buenas obras y nuestra modestia deben fluir de un corazón que busca agradar a Dios y servir a los demás.

2.- La modestia refleja nuestra idea de belleza.

Los dos pasajes comienzan por reprender el adorno que llama la atención al exterior, peinado ostentoso, mucha joya, y ropa lujosa.  Como mujeres, es fácil creer que estas cosas nos hacen lindas, la ropa de marca, pelo lindo, joya lujosa, y mucho maquillaje.  Compramos tratamientos de belleza, coloreamos nuestro cabello, y nos pintamos las uñas.  Ponemos mucha atención en la belleza exterior. Sin embargo, estas cosas SOLO son exteriores. 2 Corintios 4:16 dice, …Antes aunque este hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día. Proverbios 31:30 dice, Engañosa es la gracia, y vana la hermosura; la mujer que teme a Jehová, ésa será alabada.  La belleza exterior pasará.  Dios quiere que pongamos mas atención en el interior que el exterior.  Dios quiere que pongamos nuestra fuerza en embellecer nuestro espíritu mas que nuestro cuerpo.

3.- La modestia refleja un deseo de agradar a Dios más que a mi misma.

Una de las razones de que las mujeres se resistan a la idea de la modestia, es que requiere que nos neguemos a nosotras mismas. Por naturaleza, queremos llamar la atención a nuestros cuerpos, especialmente a las partes donde estamos más bendecidas que otras. Buscamos la ropa que nos hace parecer más altas y más flacas. Proverbios 31:22 dice, Ella se hace tapices; de lino fino y púrpura es su vestido.  No hay pecado en tener ropa linda, ni vestirnos de acuerdo a nuestro tipo de cuerpo, pero cuando estas cosas toman la prioridad sobre la modestia, no le agradamos a Dios.

¿Cuáles son algunas sugerencias para vestirme modestamente?.  1 de Timoteo usa tres palabras decorosa, pudor y modestia.  Decorosa viene de la palabra griega kosmio.  Tiene la idea de que todas las partes se corresponden bien. Hay orden.  Es lo opuesto del caos.  Nuestro espíritu y vestimenta deben estar en armonía.  ¿Nuestra ropa está en armonía con quienes son como hijas del Rey de reyes y Señor de señores?. Pudor viene de la palabra griega aidous. Aidous tiene la idea de vergüenza y desgracia.  Cuando Dios hizo la ropa para Adán y Eva, fue para cubrir la vergüenza y la desgracia del pecado.  Nuestra ropa debe cubrir el cuerpo como Cristo cubre nuestros pecados.  Tu debes dejar tu propio interés en llamar la atención a tu cuerpo y escoger honrar a Dios con tu ropa.  Te miras en el espejo y te preguntas, ¿esta falda es decente?, ¿Cubre mi desnudes?, ¿Este escote es discreto?, ¿Cubre o revela mi busto?, ¿Esto cubre o revela el abdomen? Si puedes ver la ropa interior a través de una polera, eso no es modesto.  Para finalizar, la palabra modestia viene de la palabra griega Sophrosunes. La palabra griega sophrosunes significa auto-controlado, moderado, dominio propio.  Cuando la Biblia usa la palabra modestia en relación a nuestra ropa, tiene la idea de que nuestra ropa no debe ser excesiva, excesiva en precio, excesiva en estilo, excesiva en cantidad de ropa.  Debemos ser refrenadas en nuestra ropa.


No olvides pedir a Dios que te de la sabiduría y la guía cuando busques vestirte modestamente.  Santiago 1:5 dice, y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dado.

por Paula Larson
Iglesia bautista Libertad en Pudahuel, Santiago
  

lunes, 20 de junio de 2016

¿Dónde sirvo si soy mujer?

Cuando llegue a la iglesia (donde estoy hoy en día) me di cuenta que todos los que servían eran hombres, el piano y la guitarra eran hombres, las personas que te recibían al entrar eran hombres, las personas que pasaban adelante obviamente también eran hombres, mi pregunta en ese momento era ¿Las mujeres no pueden servir en la iglesia? Inmediatamente pensé que la iglesia era machista porque en lo único que veía a las mujeres era sentadas escuchando cada sermón.

Lo primero que tuve que aprender para cambiar ese pensamiento es saber el significado del servicio. La definición que más me gusta y que escuché una vez a un pastor es: "Servir es ayudar a otros como si fuéramos sus sirvientes, digamos no por los reconocimientos sino porque es nuestro deber." Pastor Cristián Alarcón

Entonces hay dos mentiras que debemos sacar de nuestras cabezas para saber en qué podemos servir:

1.- No puedes servir porque eres mujer: Hay muchas cosas más que tu puedes hacer en tu iglesia local lo único que debes hacer es INVOLUCRARTE, esa es tu decisión. Vemos en Tito 2:3-5 que Pablo manda a que las mujeres enseñen a otras mujeres que son más jóvenes, tú podrías decirme ¿Soy muy joven a quién puedo enseñar?, esa respuesta es simple, siempre hay alguien menor a ti a quien puedes enseñar.

2.- No puedes servir porque eres muy joven: Aunque vemos veces en las cuales los jóvenes enseñan a los mayores lo podemos ver en 1 Reyes 3:7 Ahora pues, Jehová Dios mío, tú me has puesto a mí tu siervo por rey en lugar de David mi padre; y yo soy joven, y no sé cómo entrar ni salir.  Vemos en este versículo cuando Salomón pide ayuda a Dios para gobernar a su pueblo, el gran pueblo de Dios iba a ser gobernado por alguien que ni siquiera alcanzaba a ser mayor que la mitad de su pueblo. Lo único que necesitaba él era la sabiduría de Dios y estar dispuesto a servir. Si te das cuenta durante un tiempo se han levantado varios jóvenes que se han vuelto pastores jóvenes la mayoría de las iglesias tiene al menos un joven que se está preparando para entrar a la obra a tiempo completo.

Cuando aprendemos esto vemos que el servir no es solo estar frente al público, sino que estar ayudando en cada necesidad que haya en la iglesia. Como chicas lo más seguro es que no pasemos la ofrenda, pero tenemos  muchas áreas en las cuales podemos servir como:

  • Sala Cuna: No vas a querer que los niños desordenen el templo mientras el pastor esté predicando.
  • Clases de Escuela Dominical: Puedes ayudar enseñando a los niños sobre Dios.
  • Visitando: Como mujeres nos encanta hacer vida social esta es un gran ministerio para la que le guste comer y hablar.
  • Discipular señoritas : Puedes invertir en las vidas de otras señoritas para crecer espiritualmente
  • Reuniones de damas y Señoritas: Tu puedes estar involucrada ayudando en estas reuniones
Estos son solo algunos ministerios que recuerdo por el momento, pero hay muchos más en lo cual puedes estar involucrada en la iglesia, recuerda puedes servir como mujer y como joven. Eres tan necesaria para la obra de Dios que no puedes dejar que los prototipos erróneos de servicio te invadan.

Por Cristina Pérez

sábado, 11 de junio de 2016

¿El cielo será aburrido?

Muchos hemos escuchado que el cielo no se puede saber cómo es, o que el cielo será un lugar para solamente cantar a Dios, etc. Sólo teorías que alguien traspasó a otra persona, pero que carecen de fundamento bíblico. Esta perspectiva errada la sacamos de Satanás. El es el único realmente interesado en poder quitarnos el gozo de conocer más allá acerca del cielo. Jesús dijo sobre el diablo que él es el “padre de mentira” (Juan 8:44) y algunas de las mentiras del diablo son acerca del cielo. Esto nos dice Apocalipsis 13:6 “Y abrió su boca en blasfemias contra Dios, para blasfemar de su nombre, de su tabernáculo, y de los que moran en el cielo.” Este pasaje nuestro muestra que el diablo quiere difamar tres cosas: La persona, la gente que le pertenece a Dios, y el lugar de Dios.

Satanás no necesita mentirnos acerca de la existencia del cielo, sólo necesita convencernos acerca que el cielo es aburrido y ya logró su cometido. No debemos caer en su trampa. Él es el único beneficiado en hacernos creer que el cielo es aburrido, ya que si pensamos eso, nos quitará el gozo de compartir las buenas nuevas con otros.

Bueno, ahora el creyente puede decir, Está bien, no creeré más la mentira de Satanás acerca de que el cielo es un lugar aburrido, pero entonces ¿Cómo puedo saber más del cielo? Si ningún ojo ha visto, ¿Cómo podemos saber?

Encontramos en 1ª Corintios 2:9 que cosas que ojo no vio ni oído oyó  son las cosas que ha preparado Dios para los que le aman. Es decir, ningún ojo ha visto el cielo, el lugar eternal que Dios nos preparó a nosotros sus hijos. Pero no nos podemos quedar solamente ahí, debemos ver el versículo siguiente: 1ª Corintios 2:10 nos habla que Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu. Esto significa que Dios nos ha explicado cómo es el cielo. No en forma exhaustiva, sino en forma precisa. Dios nos habla del cielo en su Palabra, no para que nos encojamos de hombros y permanezcamos ignorantes sino porque quiere que entendamos y anticipemos con ansias lo que nos espera.

Esto nos debe dar confianza y tranquilidad al saber que Dios no juega a los misterios. Es cierto que hay muchas cosas que no podemos entender, pero lo que está escrito en la Biblia es claro y debemos tenerlo interiorizado en nuestras vidas.

Jesús nos narra en Juan 14:1-3 que el cielo es un lugar real para personas reales que vivirán eternamente con un Salvador real. Eso debiera asombrarnos y no poder esperar para estar allá. Tristemente hay personas que ni siquiera piensan por un minuto cómo sería ese lugar, porque inconscientemente ya están pensando en sus cabezas que eso sería un lugar muy aburrido, como un gran domingo lleno de canticos e himnos sin nada más que hacer.

David dijo en el Salmo 39:5-6 que los días del hombre son cortos y nada más que completa vanidad. Entonces, si los días del hombre son tan cortos comparados con la gloria venidera, ¿no sería lógico comenzar a investigar y a llenarnos de información acerca de ese lugar? Cuando una persona va de vacaciones a un nuevo lugar que no conoce, pasa horas viendo a través de internet cómo es ese lugar, qué comidas hay, qué pasatiempos puede realizar allá, etc. Lamentablemente como creyentes estamos tan enfocados en nuestra vida terrenal que poco tiempo nos queda para meditar cómo será esa morada la cual Cristo mismo está preparando para nosotros.

“Pero anhelaban una mejor, esto es, celestial; por lo cual Dios no se avergüenza de llamarse Dios de ellos; porque les ha preparado una ciudad”. Hebreos 11:16

Este versículo habla acerca de aquellos héroes de la fe, que dejaron todo a un lado; ciudades, familias, amigos, con tal de alcanzar algo mejor. Ellos anhelaron llegar a lo celestial, anhelaron estar en la presencia de Dios por la eternidad. ¿Y sabes porque la anhelaban? David nos tiene la respuesta en Salmos 16:11 “Me mostrarás la senda de la vida; En tu presencia hay plenitud de gozo; Delicias a tu diestra para siempre.”

¿Cómo va a ser aburrido un lugar real en el que estaremos con personas reales y con un Dios real el cual nos mostrará la senda de la vida y donde habrá gozo y delicias por la eternidad? ¿Cómo será aburrido un lugar en el cual estaremos viviendo con el Creador del universo, siendo el nuestro Dios y nosotros su pueblo? Por lo tanto, como anhelaban eso Dios no se avergüenza de ser su Dios, sino que les preparó una ciudad. ¡Una ciudad para convivir con él por la eternidad!

¿Cómo te sentirías si Dios dijera que no se avergüenza de ser tu Dios? ¿Cómo te sentirías sabiendo que Dios ha preparado algo especial para TI? Sólo debes confiar en eso, y anhelar ese hermoso lugar llamado cielo en el que estaremos con Dios por la eternidad

miércoles, 8 de junio de 2016

¿Por qué debería asistir a la iglesia?

Vivimos en una época donde parece que la iglesia está perdiendo lugar en la sociedad y muchos jóvenes no le toman importancia a asistir a la iglesia y más aun a involucrarse en una. No quiero dejar de mencionar la importancia de asistir a la iglesia e involucrarse en una porque incluso he notado esta indiferencia hacia la iglesia en jóvenes cristianos, lo que quiero es darte algunos motivos de por qué la iglesia es importante para ti como joven.

La palabra “iglesia” significa etimológicamente “asamblea” o “reunión”, en simples palabras la iglesia es un grupo de personas que se reunen con el propósito de adorar a Dios, aunque en nuestra cultura, por lo general, creemos que la iglesia es el lugar físico donde se reunen algunos creyentes para cantar y enseñar la biblia, lo que nos muestra el Nuevo Testamento es que la iglesia no era el lugar sino los creyentes reunidos. En base a esta aclaración, el título que seleccioné para este artículo no tiene sentido, ya que no puedo asistir a la iglesia si yo soy parte de la iglesia (espero no estarte causando confusión), pero lo seleccioné ya que quiero aclarar que todos hablamos de la iglesia como el lugar donde nos reunimos (aunque no sea del todo correcto), por ejemplo, decimos frases como “te invito a la iglesia”, “¿vas a ir a la iglesia el domingo?” o “¿dónde queda tu iglesia?”

Mi deseo es enfatizar la importancia de que te reúnas con otros cristianos en "la iglesia". Quiero darte unas cuantas razones encontradas en el libro de Hechos cuando la iglesia estaba apenas comenzando.

"Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones." Hechos 2:42

1.- La predicación

"Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles"

Es importante asistir a la iglesia ya que escucharás predicación bíblica que edificará tu corazón. Tu crecimiento espiritual depende mucho de la predicación, porque necesitas alimento para crecer, y la predicación es ese alimento. La predicación es de beneficio para nosotros porque escuchamos la palabra de Dios explicada y expuesta por un hombre que ha dedicado de su tiempo para estudiar lo que Dios quiso decir. Si Dios tiene algo que decirnos ¿no sería importante saber que nos quiere decir? ¡Por supuesto que sí! A pesar de que no siempre escuchar una predicación es agradable (muchas veces expone nuestros pecados favoritos que no queremos dejar) es vital para nosotros, ya que lo que Dios tiene que decirnos será para nuestro beneficio, nos guste en el momento o no.

2.- La comunión

"En la comunión unos con otros"

Ir a la iglesia no es importante solo por la predicación sino también por la comunión que encontrarás allá. En la iglesia es donde deben estar tus mejores amistades, ahí encontrarás gente que comparte tus mismas luchas espirituales. Si tienes comunión con otros jóvenes cristianos más maduros puedes aprender mucho en cuanto a tu fe, incluso puedes influenciar de buena manera a otros jóvenes más inmaduros en la fe. Cuando tenemos comunión con otros mostramos la unidad que hay en Cristo, no hay diferencias, nos aceptamos tal cual somos de pecadores y buscamos la santidad en Cristo.

3.- La oración

"En las oraciones."

La iglesia es un lugar de oración mutua. La oración demuestra lo débiles que somos y cuánto dependemos de Dios, orar por las peticiones de otros y que otros oren por nuestras peticiones, es una de las grandes bendiciones que encontramos en la comunión cristiana. Podemos ser sensibles a las peticiones de otros y otros serán sensibles a las peticiones de nosotros, así apoyarnos mutuamente en cuanto a las dificultades que tenemos y a la misma vez gozarnos en las bendiciones de otros.

En el inicio, la iglesia se movía bajo tres actividades principales que son la predicación, la comunión y la oración, cada una de ellas es importantes para nosotros seamos jóvenes o ancianos, y espero que sea igual de importante para ti reunirte en “la iglesia”  como lo fue para los hermanos en el inicio.

"Yo me alegré con los que me decían:
A la casa de Jehová iremos."
Salmos 122:1


por Fabián Maturana