sábado, 14 de diciembre de 2019

Creados por un propósito

Cuando pensaba en el tema, inmediatamente surgió en mi cabeza: “háblales de ministerio”, y pensé en recopilar varios testimonios de misioneros y hermanos para animarte, pero la verdad es que no te voy a hablar de ellos, ni tampoco de mi propio testimonio, te quiero compartir un mensaje que, sin duda, tengo la convicción de que tiene que cambiar tu vida o al menos tener un poquito de impacto

Es el mensaje del evangelio, lo has oído antes de seguro, un mensaje que nos dice que somos pecadores (Ro. 3.10, 23), que nuestro pecado tiene una consecuencia, y esa consecuencia es que viviríamos una eternidad separados de Dios (Ro. 6.23), en un lugar que conocemos como el infierno, no solamente eso sino que este mensaje nos muestra que no somos lo suficientemente buenos, no somos para nada buenos si se trata de nosotros vs Dios, es decir, no podemos llegar al cielo por lo que hagamos mientras estemos vivos (Ef. 2.8-9). 

Pero… eso significa que solamente tienes una oportunidad en tu vida para poder tomar una decisión, no importa si lo crees o no, es una realidad, y es que, lo quieras o no, si mueres ahora, sin haber conocido el camino que Dios tiene para que sepas como llegar al cielo, te vas al infierno. 

Pero tranquilo, no todo es malas noticias, afortunadamente aparece un personaje en escena: JESUCRISTO, y esta persona especial muere por ti, toma el castigo que tú te mereces, toma tu lugar ahí en la cruz por amor a ti (Jn. 3.16; Ro. 5.8), para ofrecerte el maravilloso regalo de la salvación. Y si no conoces a este Dios, si te has dado cuenta de que no eres salvo, si te crees inmundo como para que Él te acepte, si crees que eres pecador, que has sufrido que has pasado por mucho, que no eres digno, déjame decirte que no, no eres digno, ni en lo más mínimo. Pero el llamado de Dios es el siguiente: “Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta (…)” (Isaías 1.18). pide perdón por tus pecados, y acepta el regalo de la vida eterna (Jn. 5.24). No tienes que ir al infierno, ¿lo mereces? Por supuesto, pero Dios quiere darte la oportunidad de que, en lugar de eso, vayas con Él al momento en que tu vida llegue a su fin: Arrepiéntete de tu estilo de vida pecaminoso, y deposita toda tu fe, toda tu confianza, cree en el Nombre de Jesús y en el sacrificio que hizo por ti, cree que Él resucitó de los muertos, y ¡VIVE! (Ro 10.9-10; Jn. 1.12) 

Este mensaje lo hemos oído tantas veces que llega incluso a convertirse en algo que memorizamos solo para hablarlo como cualquier otro tema trivial en nuestra vida. Pero déjame decirte que ese pensamiento es basura, te lo digo porque yo pensaba de la misma manera, sin darle la importancia que realmente tiene para nuestra vida. ¡Jesús murió por ti y por mi! ¡Él vino para darnos vida eterna! ¡Él está vivo! Tú como creyente deberías ser el más agradecido y afectado al darte cuenta de esta increíble, hermosa y gloriosa realidad. Entonces déjame hacerte unas preguntas… Si ya hemos sido salvos ¿Cómo debería afectar el mensaje del evangelio a nuestras vidas hoy? ¿Cómo debería ser nuestra vida después del evangelio? La respuesta está en una sola palabra: santidad. Efesios 2.10 nos dice que luego de ser salvos somos hechura suya, creados para buenas obras. Lo que Dios quiere de ti es una vida de santidad, santo significa apartado. ¿Por qué debemos ser santos? Porque el mismo Jesús nos dejó ejemplo (1 P. 1.15-16). Dios nos llamó desde nuestro pecado para que fuéramos santos. 

Pero… ¿Cuál es el propósito de esto, de esta vida de “santidad? ¿Cuál es nuestro propósito como seres santos aquí en la tierra?: ¿Tener una carrera? ¿Una familia? ¿Un buen status económico? ¿Reconocimiento ante los ojos de los hombres? Veamos que es lo que nos dice la Biblia: Filipenses 2.3-4 nos dice cual debe ser nuestra actitud hacia los demás, con humildad, el v.5 nos dice que debemos comportarnos de esta manera, tener este tipo de pensamiento hacia otros porque es el ejemplo que Jesús nos dejó, y los versículos 6-11 dicen que Jesús estando en el lugar de toda gloria decidió humillarse por ti y por mi, decidió rebajarse al nivel de su creación caída y pecadora ¿Por qué? Porque gracias a su sacrificio, su amor y entrega, toda la humanidad le de la gloria que Él se merece, que todos eventualmente terminen reconociéndole como el Señor y Salvador que es. Entonces si nos preguntamos ¿Cuál es el propósito de nuestras vidas? ¿Por qué debemos llevar esta vida de santidad? La respuesta es sencilla: Glorificar a Dios. 

Y el medio es uno solo: La Gran Comisión, y esto no solo debe impactarte antes de conocerlo, sino, ahora que ya lo conoces, debes hacer una cosa más: ¡COMPARTIRLO! Lo que Dios quiere y demanda de ti es que prediques del evangelio, y en Mateo 28.18-20 vemos que es algo mucho más profundo, que la gran comisión no termina con el mensaje del evangelio, sino que es solo el inicio, el v. 19 nos dice que tenemos que “id” y “haced discípulos” a las naciones, tenemos que hacer no solamente que crean y que sean salvos sino que es nuestra responsabilidad el hacer que ellos se acerquen a Dios a través de lo que Él nos dejó escrito de sí mismo en su Palabra, precisamente lo que encontramos en el versículo 20, enseñándoles todas las cosas, aplicar lo que encontramos en la Biblia es lo que llamamos santidad. 

Déjame hacerte otra pregunta ¿Qué te está deteniendo para no predicar el evangelio? ¿Cuál es tu traba para no compartir tu fe con otros? ¿Tienes miedo? ¿Vergüenza? Olvídate de todas esas cosas, el mismo versículo nos enseña que Jesús está con nosotros, ¡NO TENEMOS NADA QUE TEMER! 

Es por eso que quiero compartiré 3 verdades de porqué nuestro enfoque principal por sobre todas las cosas debe ser predicar el evangelio: 

1) PORQUE HEMOS SIDO SALVOS POR EL MISMO 

· El mensaje del evangelio debe tener tal impacto en nuestras vidas que nos debe motivar a que lo compartamos con otros. Debemos vivir agradecidos de que hemos sido salvados de las garras del infierno y del pecado, y que Dios nos ha ofrecido el enorme regalo de la vida eterna. 

· Juan 5.24 dice que hemos pasado de muerte a vida… DE MUERTE A VIDA ¡Qué privilegio! Que el Dios todopoderoso me ha salvado cuando no lo merecía, ni lo merezco. 

· El hecho de saber que nos ha salvado es más que suficiente para que lo compartamos con otros. 

2) PORQUE ES UN MANDATO 

· Cuando Jesús les dio la gran comisión en Mateo 28, es curioso que comienza el versículo 18 diciendo: “(…) Toda potestad me es dada (…)” esto significa que Jesús es quien tiene todo el poder, toda la autoridad. Y es ahí, entendiendo que Él es quien tiene poder, Él es quien merece la gloria, que dice en el versículo siguiente… 

· “Por tanto, Id y hacer discípulos (…)”, y aquellos dos verbos “id” y “haced” están en imperativos, eso significa que como Jesús tiene el poder, está dando una orden, no es una opción ni una sugerencia, es un mandato divino, dado de parte de un rey divino. 

3) PORQUE ES NUESTRA RESPONSABILIDAD 

· Te quiero compartir unos últimos pasajes, y la verdad es que ha sido de tremendo impacto a mi vida, y es Ezequiel 2.16-21 y 33.1-9, y es que lo que más me impacta es que Dios llama al profeta Ezequiel como una “atalaya”, te animo a leerlo para que entiendas la explicación que quiero darte ahora… 

o Un atalaya es un vigilante, un poco de contexto… en el mundo antiguo las ciudades estaban cubiertas de muros, para prevenir que un enemigo les atacara y les destruyera, y el atalaya era posiblemente una torre más alta que esos muros en donde había un vigilante, un guardia cuidando que nadie viniera. 

· En ese contexto tenemos que el deber de ese vigilante era estar atento, en caso de que vinieran los enemigos, tocar la trompeta, advertir al pueblo, y que el pueblo estuviera preparado (vv. 2-3). 

· Pero hay algo interesante… que si dicho vigilante cumplía con su deber, y moría alguien por no estar preparado, simplemente sería porque esa persona fue tonta y no quiso escuchar la advertencia (vv. 4-5). Es decir, que si el atalaya cumplió su deber pero hubo alguien que no quiso escuchar, el atalaya cumplió, no es su culpa la muerte de esa persona. 

· Pero… si el atalaya ve que la guerra se aproxima, y no avisa, entonces es su responsabilidad, la sangre de su pueblo está sobre su cabeza (v. 6) 

Ahora bien, ¿Qué tiene que ver esto con predicar el evangelio? Que el atalaya es puesto por Dios, para hablar las palabras de Dios (v. 7) – si, el contexto es distinto, pero el principio es el mismo: ¡NOSOTROS HEMOS SIDO LLAMADOS POR DIOS PARA PREDICAR EL EVANGELIO!, ese fue el mandato de Jesús, no importa si estás o no en el ministerio, Dios quiere usarte para llevar el evangelio a tu generación. Pero aquí es donde la cosa se pone peor… 

· Porque si el evangelio dice que las personas son pecadoras y que merecen el infierno, pero que Cristo y su cruz son la salida, pero tú, amigo que lees esto no les hablas de esta realidad: no estás cumpliendo con tu propósito, por ende… el que esas personas se vayan al infierno porque tú te callaste, lamentablemente, es tu responsabilidad (v.8-9). 

Si las personas rechazan el evangelio, están rechazando a Dios, no a nosotros, nosotros somos los mensajeros, somos embajadores (2 Corintios 5.20), somos representantes de Dios en este mundo, pero tenemos la responsabilidad de que los demás sepan de aquel en cuyo Nombre venimos. 

Piensa que hay personas en todas partes del mundo que no hay oído de Cristo, incluso hay países donde la gente ni siquiera sabe quién es Jesús. ¿Qué harás tú? ¿Orarás por ellos? ¿Darás para que los misioneros les evangelicen? ¿Irás tú? La Gran Comisión no es solo para pastores, para misioneros, para predicadores, es para todos nosotros, y todos tenemos la responsabilidad de que otros conozcan a Cristo. 

Por Matías Fernández

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